1957-VILLA DEL RIO-TARRASA 3 DIAS DE VIAJE

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A finales de Noviembre de 1957 subimos al tren en la estación de Villa del Rio para iniciar nuestro viaje de emigración hacia Tarrasa, donde se había trasladado mi padre hacia unos meses. Allí se encontraban mis tíos Antonio Domingo y Manuela Molleja con sus hijos, fueron el eslabón que sirvió para que nosotros también iniciáramos el camino hacia la emigración por la carencia de trabajo que existía en nuestro pueblo. Ese hilo conductor era el que se producía entre la mayoría de las familias que salían de sus pueblos de origen hacia un territorio donde el trabajo abundaba.

EL PRIMER DIA

EL viaje fue desde nuestro pueblo blanco, encalado como se hacia en aquella época hasta la llegada a la estación de Atocha-Chamartín. Nosotros éramos cuatro miembros: mi madre que además estaba embarazada de 7 meses, mis dos hermanas y yo. Recuerdo que los enseres que llevábamos eran reducidos, mi madre solo llevaba lo imprescindible. Cuando llegamos a la estación de Alcázar de San Juan, que tenia una parada larga vendían tortas y otros productos para los viajeros, como hemos visto en muchas películas hasta que arrancaba de nuevo el tren camino de Madrid. Al llegar a Madrid hubo que hacer transbordo a la otra estación de Atocha-Chamartín, nos pareció un viaje largo y solo había transcurrido un día.

Estación Atocha

EL SEGUNDO DIA

El viaje fue desde Madrid estación de Chamartín-Atocha con dirección a Zaragoza a la estación de Casetas. Hacia mucho frio, entonces aquellos trenes de madera no tenían calefacción y funcionaban con locomotoras de carbón, ello se notaba en las caras de las personas que se nos ponía llena de tizne, del humo de la locomotora. Hasta llegar al final del segundo tramo en un tiempo frio y con pocos recursos, buscábamos al abrigo de nuestra madre el alivio de cualquier niño. En esta estación se genero otra parada larga, antes de iniciar el ultimo tramo que nos quedaba para llegar donde estaba nuestro padre y mis tíos.

EL TERCER DIA

Estábamos ya con ganas de ver a mi padre y a nuestra familia, el ultimo tramo se hacia largo desde Zaragoza a Tarrasa, que era una ciudad textil de la provincia de Barcelona. Recuerdo que los pocos bultos de equipaje que llevamos , se bajaron en la estación de Manresa, allí los recogió un familiar vestido de militar que tenia pase y no tenia que justificar nada al retirar ciertos bultos. En aquellos tiempos ya no permitían viajar a Cataluña en busca de trabajo, aquellos que llegaban con bultos tenían que acreditar que tenían residencia en Cataluña, de no ser así, eran retenidos y deportados de nuevo a su lugar de origen. Esta fue la razón por la que un familiar recogió los pocos enseres que llevamos en una estación anterior a nuestro destino.

Estación de Tarrasa

En la estación de Tarrasa estaba esperándonos nuestro padre Juan Antonio Molleja y otros miembros de mi familia con mi tío Antonio Domingo. Llegamos de noche todo oscuro y mas bien negruzco los edificios que yo veía, desde la estación a la barriada donde Vivian mis tíos C´an Anglada casi una hora andando. En dicha barriada no existia ni agua, ni luz, ni alcantarillado. Al dia siguiente cuando yo vi aquello me quede pensativo y pense ¨El dia que yo pueda quiero volver a mi tierra¨.

 

1 Comment

  1. Aunque unos años más tarde, debería correr el 63 ó 64, mi viaje a Barcelona fué hacia el mismo destino. Un poco diferente fue el recorrido. Desde nuestro pueblo, el viaje en tren (toda la noche) fue directo a Barcelona, con parada larga en Alcázar, Albacete, Valencia y al fin Barcelona. Y desde allí a Tarrasa. No recuerdo con detalle el viaje, supongo que cuando se tienen 4 ó 5 años la memoria es frágil. Lo cierto es que sin ser un viaje agradable para nada, la ilusión de volver a ver a mi padre lo hizo más llevadero. De Tarrasa, lugar al que no he vuelto en cincuenta y tantos años, salvo en un par de ocasiones y de paso, recuerdo muy poco. Creo que el barrio donde vivíamos se llamaba San Lorenzo, y recuerdo que algún domingo con mis padres íbamos a Can Anglada, a casa de algunos amigos de Villa del Río, donde mis padres se reunían con sus amigos, y yo con sus hijos, claro. Era una pincelada de nuestra tierra. Qué habrá sido de aquellos paisanos…?, evidentemente supongo que la vida les fue bien, como a todos, con la ilusión de poder volver a nuestro pueblo algún día.
    De Tarrasa mi peor recuerdo fueron las tardes en el colegio. Supongo que ya era otoño y yo no era consciente de la diferencia de luz, y esperar a mi madre a partir de las 5 y media de la tarde ya casi completamente de noche, hasta que daban las seis, pero sin noción de la hora que era, para mí fue lo peor de lo peor. Sin amigos ni conocidos en aquel colegio, era un completo calvario.
    Y al cabo de un año, llegó la siguiente etapa. El cambio de residencia definitivo, a Badalona. Y bueno, a partir de entonces ya daría para escribir una enciclopedia de consabores y sinsabores, que como cada uno de los que nos sentimos despojados de nuestro pueblo, de nuestras raíces, hemos padecido o disfrutado, según el momento.
    No ha sido fácil, es más yo diría que fue durísimo, pero quién sabe si no fue lo mejor…
    Un abrazo a todos.

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