La Colonia

Hoy el viaje en el tiempo me lleva a un lugar de nuestro pueblo denominado Plaza de España y que todos conocemos por “LA COLONIA”, donde viví durante algunos años

Evidentemente no me refiero al tiempo actual, sino que nos iremos a principios de los años 50. Lo que hoy es un bonito jardín entonces era una plazoleta plana, con piso de tierra y donde no crecía ni una mala hierba, cosa que para nosotros, niños y niñas, era una maravilla teniendo en cuenta que todas las calles de los alrededores estaban empedradas y no nos permitían jugar a según qué cosas.

Allí practicábamos todo tipo de juegos (bolas, trompos, chapas, cuerdas y todo lo que se nos ocurría en cada momento), pero sobre todo jugar a la pelota. Aquellos desafíos con los niños de las calles vecinas eran tremendos y en muchas ocasiones terminaban como el rosario de la

aurora.

No penséis que solo los niños se aprovechaban de esta plaza, también los mayores la utilizaban, servía para todo; (lo que hoy se conoce por un espacio multiusos), por ejemplo el día de la Candelaria, cuando en la explanada se saltaba a la comba, o los chicos y chicas más mayores  formaban un corro y se lanzaban unos a otros botijos y cántaros hasta que al final se destrozaban en el suelo, y también  cuando llegaban aquellas piaras de cabras que iban de paso y se ponían a ordeñar y vender la leche, pregonando:  “¡¡¡ Leche barata…a “perrilla” la lata…!!! y nuestras madres acudían con sus ollas y cacharros para aprovechar la ocasión y discutir con el lechero porque les ponían mucha espuma.

Pero había una ocasión muy especial, y era cuando alguien corría la voz de ¡HA LLEGADO EL CIRCO! y allí acudiamos todos para ver como aparcaban los carromatos y montaban la carpa donde representaban  sus espectáculos de circo, teatro y variedades, instalandose algunas

veces durante bastante tiempo, tanto que  llegaban a ser casi como unos vecinos más. ¿Alguien se acuerda de aquello que cantaba el galán rubio y guapo?, que decía más o menos…

… y me voy porque estoy empapao

Y no puedo con la tiritera

¡Ay Jesús! Que me he constipao

Y no viene la niña morena

Y es su madre que no la ha dejao

Porque dice que a mí no me quiera…

La chiquillería nos ofrecíamos para ayudar en lo que fuera para que nos dejaran pasar gratis a ver los espectáculos, y que de una manera u otra casi siempre conseguiamos.

Dedicaré, con mucho cariño,  un recuerdo a las familias que vivían por entonces alrededor de la plaza y los que éramos compañeros de calle y de juegos, y de los que ignoro como les ha ido en la vida.

Naturalmente muchos y muchas  de los que, espero, leáis este relato no habíais nacido por entonces así que ya conocéis alguna cosilla más de lugares y gentes que nos precedieron.

Autor entrada: Francisco Navarro

1 comentario sobre “La Colonia

    Carmen Barrera Morales

    (8 febrero, 2018 -20:54)

    Un recuerdo entrañable, guardo yo de “La Colonia”… la calle San Roque, que era mi calle, no quedaba muy lejos, pero a La Colonia yo sólo iba de paso para las “casas Nuevas”. Y recuerdo El circo, cuya ubicación era esa plaza terriza y amplia donde los chicos y grandes tanto disfrutaban. bonito relato, Francisco
    saludos

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